A los programadores del Wapo.
El Wapo es un juego de estos que viene instalado de serie en algunos móviles de cuyas marcas no quiero acordarme para que tus esperas en el metro, en la peluquería o dónde quiera que seas que esperes, no desesperes, te sean más llevaderas.
Muy gracioso, muy lindo, una especie de Sokoban sin los dichosos bloquecitos, dónde tienes que salir de diversas salas perseguidos por unos malos muy malos (que de wapos nada, monada) que corren más que tú pero, y esta es la gracia, que se tienen que mover de una forma predeterminada. Es precisamente este detalle lo que te ayuda a "atraparlos" momentáneamente en recovecos, pozos y cosas por el estilo mientras huyes de sala en sala.
Imagino que el Wapo está hecho en algún tipo de lenguaje de desarrollo para móviles, los pobres tan pequeñitos en todo, siempre cortos de memoria y esas cosas pero aún así, hay que decirlo, es un juego digno.
Gráficos, música, temática, et cetera, todo encaja en las diminutas prestaciones del terminal.
Al menos, hasta que llegas a la última sala.
Y es aquí dónde se me caen los palos del sombrajo ante la pereza o la mala baba de los programadores del Wapo este. Porque no puede ser otra cosa.
El tiempo de los pokes pasó a la historia (creo que pulsando simultáneamente en modo enredo las teclas de 6039469 o algo así en el Manic Miner del Spectrum te dejaba ir a la pantalla que quisieras de las 20 que tenía el mítico juego del mítico computador de 48 Kb de memoría ram incluyendo la 19 que era la más chunga con su rayo caótico que te quitaba oxígeno a medida que te atizaba).
Y es que no creo que la última pantalla del Wapo ideada por sus creadores sea para resolverla a base de piki-pokes de estos.
Los muy graciosos han creado una sala en la que, hagas lo que hagas, los malosos te pillan. Y, por lo tanto, no puedes salir, y, por lo tanto, es la última pantalla.
Si pensáis que exagero, os diré que lo tengo comprobado con un árbol matemático de posibilidades exhaustivamente recorrido en el metro, en la peluquería, y en todos esos sitios dónde, sí ahora sí, desespera, se te queda cara de haba pensando si a estos tipos del Wapo no les sobraban unos bytes para, simplemente, escribir en modo texto...
Felicidades, has conseguido terminar el juego.
Semejante falta de corazón y de falta de todo principio y valor en estos caballeretes me deprime y me cabrea lo suficiente cómo para salir de mi depresión al mismo tiempo en flamígeras llamas de rabia bloguizante.
Por cierto,
Felicidades, has conseguido terminar el post.



Palomares dijo
Vamos a peor, no hay ética en esa negación de la recompensa al esfuerzo, y si yo fuera Oliver Stone empezaría a sospechar que es voluntario, como una manera de introducir la desesperanza en todos los seres humanos, o al menos los que juegan en móviles.
15 Marzo 2007 | 12:07 AM