Ciclos.
Ahora que un ciclo de mi vida toca, nuevamente, a su fin, si no mi vida entera, veo constantes llamadas al eterno retorno por doquier.
Con 300, Frank dirigiendo el barco claramente y fielmente seguido por el director de la película, aprecio otro círculo que se cierra.
El joven Frank viendo su primera película con pocos años y comprendiendo el heroísmo.
Un lector del cómic de Frank llevándolo de nuevo a su origen, el cine, o más allá, a través de su efectiva simplificación del mensaje, a la gloria.
La gloria de aquellos que cayeron de formas que nadie elegiría, pues caer caeremos todos, asumiendo la justa consecuencia de un principio justo.
Y lo que pensamos todos en la sala era impericia del proyectista, un mal enfoque que duró más de quince minutos hasta que algún educado grito ahogó la música del palacio de la idem, podría ser una señal de los tiempos más modernos que corren.
Pues el cartel borroso que decía que estaba prohibido robar la película el mismo día de su estreno mediante algún rip obsceno ya dejaba adivinar que no lo tendría fácil el que lo intentara. Por lo menos los primeros quince.
Los magos de lo secuencial Eisner y Miller nos llevaron de la mano de sus cartelas en off y de imágenes bien tratadas por una historia de lo increíble si no fuera por cierto.
Las quejas ridículas de lo ridículamente correcto me quedan sugeridas en un breve comentario... que dibuja una sonrisa en mi rostro.
Y el retorno, la vuelta a la casilla cero, el siempre comienzo.
No buscado, encontrado una vez más cómo algunos lotos entre el fango, me hacen pensar en si, como dicta la moda de las empresas que siempre están buscando candidatos, no deberíamos nosotros siempre buscar otros trabajos.
Otros mundos, otros amores, otras vidas...hasta encontrarnos con nuestro principio, aunque sea en el momento de nuestra muerte.
Que todo en la vida haya sido defecto menos ese glorioso final.



M. dijo
"Superman es el orden, Batman es la entropía..."
Frank Miller.
24 Marzo 2007 | 02:16 PM