Primer.
No.
Este post no va acerca de la peli (sin concensiones al espectador de ningún tipo) Primer, dónde unas nueve líneas temporales se cruzan unas a otras en paradojas sin fin.
O sí. Va de eso, porque después de verla se me quitan las ganas de contar mi pequeña y tonta historieta.
No está a la altura simplemente.
Pero allá va.
Tratamiento 1.
Aquel día Franz pensó que era un gran día. Cómo aquella vez que se mudó por última vez y decidió que a Dios ponía por testigo que jamás volvería a pasar hambre ni mudarse de nuevo.
Ese día Franz comenzaba su nueva andadura en el que pensaba sería su puesto de trabajo definitivo.
Y lo era. Todo era simplemente maravilloso. Su quehacer, la gente, la empresa, las galletas de chocolate y los cereales en la pequeña cocina, máquinas nesspreso por doquier...
La empresa prometía. Franz dejó de escribir su blog desde el trabajo, dejo de atender el correo, ahora era un consultor serio.
Se había decidido a serlo. Y por ello estudiaba. Estudiaba en la empresa, estudiaba a la hora de la comida.
Y trataba de llevarse bien con la gente. De hecho, quizás eso le gustaba de la empresa, la gente le era muy familiar, pese a no conocerlos de antemano; les preguntaba pero no...no habían estudiado en su facultad, no tenían su edad (de hecho Franz pensó que él era realmente mucho más viejo cuando le decían que tenían veinti qué se yo...), pero es cómo si les conociera de toda la vida.
Franz estaba tan entusiasmado que se llevaba trabajo a casa. Un día un informe, otro día una presentación...unos videos de casos de negocio...
Por ejemplo, uno de los videos, la novia de Franz le había abandonado pocas fechas atrás, tanto trabajar, trataba sobre un caso muy interesante de una cadena de supermercados.
El ponente era muy ameno y los asistentes hacían preguntas muy muy buenas. De hecho, cosa graciosa, en la penumbra de la grabación, iluminada por una ppt en proyección gigante y poco más, entre todas esas personas tan familiares a Franz a este le pareció ver algo que podía finalmente reconocer.
Un movimiento, la silueta de la cabeza, quizás la barbita poco aseada de tres o más días.
Anda, pensó Franz, que curioso, cómo se parece ese tipo a mí.
Y realmente el caso siguió y siguió...pero ya no era lo mismo.
Un embobado Franz cada vez estaba más absorto, pensativo, mirando cada vez que la lente se dejaba caer por las primeras filas.
Una cabeza periforme semioculta en la penumbra, iluminada por un neón de fondo.
Tan parecido, tan similar. ¿Seguro?. Nooo. Todo el mundo tiene un doble. El genoma no es tan variado. El ángulo no es el adecuado, ni la luz.
Un embobado Franz cada segundo más absorto, pensativo, reconociendose por vez primera, en la compañía de su vida.



M. dijo
Este Franz me recuerda a alguien... Lindo relato, me recuerda también al bueno de Harvey Pekar: mientras comprueba que su atípico nombre se repite numerosas veces en el listín telefónico se pregunta "¿pero quién es toda esta gente...?" Y es que "la vida diaria es una batalla... campal".
21 Junio 2007 | 10:23 AM